Lóbregas y desalentadoras emociones.

Log 06. Voy a hacerte trizas (1).

—Tranquila, no te voy a matar. Sólo voy a follarte a saco, y después te contaré lo que voy a hacer contigo.

Estaba esposada de manos y pies, aunque la cadena de las piernas era lo bastante larga como para que aquel tipo delgado y con gafas pudiera abrirla de piernas, y así hizo: sin muchas ceremonias le incrustó su enorme polla y ella no pudo reprimir un grito de dolor. La tenía larga y gruesa, y la estaba destrozando en cada embestida.

—Eso es, puta, quiero oírte gritar, ¡zorra asquerosa!. Quiero que sepas que voy a llenarte el coño de leche, porque mi intención es dejarte preñada. Tengo planes para ti, y te puedo asegurar que voy a hacer un gran trabajo contigo, pero refinado de verdad, mmmppphh…

El continuó violándola con tremendo gustazo. Era una rubia bastante potente, con buenas piernas y fantásticos muslos, rematados en un culo prieto y redondo. Entonces empezó a dar fuertes culadas y se corrió en su coño, expulsando un enorme chorro en cada estertor del intenso orgasmo.

—Eso es, puta, toma leche, ¡tómala toda, uuuooohhhmmmppfff!.. ya te dije que quiero dejarte embarazada y no puedes ni imaginar el porqué… lo vas a lamentar, ¡zorra!.

Siguió jodiéndola durante toda la noche. Sin duda había tomado algún fármaco similar a la viagra, ya que su polla siempre estaba enhiesta tras las múltiples corridas que, una tras otra, iban inundando su coño, anegándolo de semen hasta que este comenzó a gotear copiosamente.

—Bien, ya es suficiente, cerda. Me lo he pasado de miedo, tienes un cuerpazo increíble y un coño de lo más prieto.

—Me has hecho muchísimo daño; ahora que ya te has quedado a gusto, ¿qué es lo que quieres de mí?.

—No quiero nada de ti, bueno, lo quiero todo, es decir, que voy a acabar contigo, pero no te preocupes, no es matarte lo que tengo en mente…

—¿Qué cojones significa eso? Dijiste que querías dejarme embarazada, pero al mismo tiempo dices que vas a acabar conmigo, pero que no vas a matarme; ya que me has jodido de mala manera y a la fuerza, creo que lo justo es que me des una explicación…

—¡Y la tendrás, maldita puta!.

Entonces la arreó un bofetón en todo el boquino. Sorprendentemente no le partió el labio, pero la mejilla y la comisura de la zona afectada comenzó a enrojecer y su ojo izquierdo comenzó a lagrimear, quedando el otro intacto.

—Y ahora escúchame. Te dije que tenía planes para tí. Seguramente con toda la cantidad de leche que te he inseminado quedarás preñada. Pero no podrás tocar a ese bebé, ni acunarlo, ni darle de mamar, ni siquiera podrás oír su llanto. Porque voy a hacerte trizas.

Continúa en la próxima entrada…

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