Lóbregas y desalentadoras emociones.

Log 06. Voy a hacerte trizas (2).

Había enmudecido por completo. Pronto comenzó a notar cómo el terror y la ansiedad atenazaban su garganta como una garra invisible, y ya había olvidado por completo que el hombre se la había tirado a lo bestia hace escasos minutos. Su coño de hecho aún goteaba semen, y aún seguía abierta de patas, pero estaba totalmente desinhibida; lo cierto es que tenía un aspecto entre cándido y sensual, y el deseó follársela una vez más, quizás incluso sintió un deje de lástima por ella. Pero rápidamente le relató las siguientes palabras, y todo atisbo de compasión desapareció tan rápido como llegó.

—Mira, voy a ser claro y conciso. Soy cirujano, y voy a someterte a una larga y complicada intervención quirúrgica. Lo haré yo sólo, y resultará agotador, pero me propuse hacerlo muchos años atrás y por fin ha llegado el momento definitivo.

Ella se quedó unos segundos sin saber qué responder. Estaba hermosísima, toda abierta de piernas aún, con su larga y centelleante cabellera rubia cayendo en cascada sobre sus pechos perfectos, rematados por pezones rosados de una dulzura sin igual.

—¿Qué… clase de intervención? Pero si yo me encuentro perfectamente…

—Oh, querida, eso ya lo sé. Como ya te dije soy médico, y no hubiera disfrutado de un polvazo así si fueras una mujer enferma. De hecho es precisamente tu gran belleza y perfecta salud lo que te convierte en un espécimen idóneo para la operación.

Ahora si que estaba totalmente aterrorizada; aún así, quería saber que es lo que este maldito loco malnacido le tenía reservado. Él sonreía sardónicamente, y al parecer no sólo por el disfrute que su bello cuerpo le proporcionaba.

—Jejejeh, mira, te lo diré de una vez. Voy a someterte a una amputación masiva de todos los miembros de tu cuerpo, así, a grosso modo. En una primera intervención cercenaré tus extremidades: adiós a brazos y piernas, querida. Después te rebanaré esas preciosas tetas tuyas, además de las nalgas y el clítoris; y por último me cebaré con tu bello rostro, haciendo desaparecer a golpe de bisturí ojos, nariz, boca y orejas. Pero eso no es todo: en breve seguiré dándote detalles de tu inminente metamorfosis.

Continúa en la próxima entrada…

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